Una gran multitud de todo tipo personas obligados por
lo que había acontecido, se daban cita en ese lugar. A pesar de que todos los
días cruzaban ese tramo de la ciudad para ir a sus sitios de trabajo, colegios,
a realizar alguna diligencia en particular en la capital sea de ida o de
regreso, esta ves lo harían de una forma distinta…
Era un día común, nada diferente a cualquier otro de
la semana. En la ciudad capital, debido al constante crecimiento urbano, un
nuevo aeropuerto recién inaugurado un par de meses atrás ponía de protagonistas
a esas parroquias desconocidas antes por la ciudad.
El tráfico ya era un problema en ese sector antes de
que el nuevo aeropuerto cambiara de sitio al actual, y ahora se volvía más
agobiante debido a los nuevos vehículos que transitaban por ese lugar. Buses,
taxis, vehículos privados que llevan de ida y de vuelta a las personas que
tienen la necesidad de salir de la ciudad mediante vía aérea y los trabajos en
las vías que de algún modo podrán fin a ese terrible tráfico, por el momento
solo empeoraban las cosas.
De regreso a casa en bus o en vehículo privado
Era las cuatro y media de la tarde, como todos los
días después de una larga jornada laboral, las personas se dirigían a sus
hogares en transporte público o privado. Agotados por el ajetreado día, los
estudiantes, los trabajadores y demás, esperaban con ansias llegar a sus
hogares. Algunos iban dormidos en el transporte público, acurrucados en los
asientos de los buses que con la gran cantidad de personas que están ahí,
genera un calor humano casi parecido al calor del hogar, esto es lo que hace
sentir esa sensación y ganas de dormir.
Cada persona vive en su mundo, a pesar de ir rodeado
de personas que viven cerca de sus hogares, en el bus nadie hace el mayor
intento por entablar alguna conversación con la persona que va alado suyo en el
viaje, mas bien van meditando, pensando en cómo fue su día o simplemente
escuchando música de sus celulares a través de unos audífonos. Todos encerrados
en su propio mundo.
En los vehículos privados la historia es casi la
misma, se vive el mismo cansancio del día. Lo único diferente es que se tiene
un espacio más personal dentro de un vehículo propio de el que ay en el
transporte público.
Ya llegando a la parroquia en donde esta ubicado el
puente, todos se toparon con la novedad que se había dado un derrumbe en el
sector del puente, obligando a los pasajeros a bajar del bus y cruzar ese tramo
entre el puente y la otra parroquia caminando.
El incidente
Un fuerte aguacero que no era muy común en esos días
pero si en el clima tan extraño como lo es el de la capital, había producido un
derrumbe en ese tramo del viaje, que conecta a las parroquias aledañas al nuevo
aeropuerto con la ciudad capital, teniendo como un punto de referencia un
puente que daba sus últimos momentos de servicio, ya que por el nuevo
crecimiento poblacional que gira en torno a un punto de comercio como lo es un
aeropuerto, ahora estaba en planes de construcción un nuevo puente.
El actual puente se encuentra entre una montaña
atravesada por un río, está ya en sus últimos días de servicio a la ciudad,
tras largos años de aguantar el paso de toda clase de vehículos, de sismos que
lo han hecho convertirse de una rígida estructura metálica a un frágil y
desgastado puente.
Una gran cola de vehículos se encontraban varados a
la espera de que los trabajos de limpieza en la parte donde se había producido
el derrumbe terminaran y así pudieran pasar.
Mientras tanto en los buses el controlador (el
copiloto del chofer del bus) a modo de orador y con la atención de todas las
personas, explicaba lo que estaba pasando mientras comenzaba a cobrar los
pasajes. Las personas que estaban dormidas, se despertaban indiferentes ante la
situación y recogían sus pertenencias al tanto que las personas que viajaban de
pie en el bus, iban bajando resignados a pasar caminando ese tramo. Esto
ocurría en todos los buses, todas las personas tuvieron que desembarcar y
comenzar a caminar y que para colmo los acompañaba un fuerte aguacero por el
cual se había dado el derrumbe.
La otra cara del puente
Ese sitio por el cada mañana y tarde pasan miles de
personas, era muy conocido por las personas pero solo visto desde los vehículos
ya que ni un alma pasaba por ese tramo a píe en un día común.
Esta ves la historia sería diferente, por aquellos
viejos y un tanto oxidados fierros que mantenían aun rígido al puente,
cruzarían todas estas personas. Algunas con un poco de temor y vértigo, pasaban
por un barandal que hasta ese entonces sabían que existía a un costado del
puente. Algunos se detenían a tomar fotos con sus celulares ya que la vista de
ese río entre una montaña, era realmente impresionante. La espesa bruma que
cubría el puente le daba un aspecto tenebroso y más aún con el ruido de las
enormes maquinarían que se encargaban de remover los escombros de la calle.
Una ves llegado al punto mismo del derrumbe, el paso
de los transeúntes se volvía más rápido por el temor a que de un momento a otro
pueda ocurrir otro derrumbe. Algunos cruzaban corriendo ese punto, otros se
detenían para ver la magnitud del derrumbe, pero no por mucho tiempo ya que los
policías qu mantenían en orden, les obligaban a avanzar.
Policías, vendedores ambulantes y hasta medios de
comunicación
A mas de las personas que cruzaban caminando por el
tramo, también se habían dado cita en ese lugar
policías que se encargarían de mantener el orden. Todos empapados los la
lluvia, intentaban mantener la calma en las personas que al llegar al sitio
mismo del derrumbe pasaban apresurados pero viendo claramente lo que había
ocurrido.
También se habían dado cita en a ese lugar un par de
vendedores ambulantes que aprovechando las
circunstancias, tenían lo necesario para las personas que cruzaban por
ahí. Es lago intuitivo, se podría decir que es un don lo que tienen los
vendedores ambulantes que siempre saben cuales son las necesidades de las
personas. Esta ves tenían tres cosas fundamentales que se venderían como pan
caliente en esa situación. Paraguas, plásticos y cigarrillos eran en ese
momento los objetos más preciados por las personas, que no dudaban en
comprarlos para que en la travesía no se empaparan tanto por las lluvias y uno
que otro tabaco para el frío de la tarde.
Algo muy particular fue la llegada de un reportero y
un camarógrafo al lugar de los hechos, ellos se encargarían de contar lo que
sucedía como una noticia mas de la ciudad. Por supuesto ellos también eran
victimas de frío y seguramente hubiesen querido estar en otro punto de la
ciudad donde una noticia más interesante se estuviese dando, pero para su
suerte ahora ellos se encargarían cubrir la noticia del derrumbe en el puente.
Historias en la peregrinación
La travesía a la que se encontraban sometidas las personas
era como una especie de peregrinación, solo que el objetivo de esta sería
cruzar al otro lado del puente. En realidad si existe una peregrinación
propiamente dicha que tiene como protagonista este tramo de la ciudad, se trata
de las caminatas al santuario de la Virgen del Quinche que se da el noviembre
que de igual manera una gran multitud de personas pasan a pie por el puente,
pero a diferencia de esta peregrinación con la de las caminatas, esta ves se
daba en a plena luz del día y no en la noche.
El trayecto se había vuelto propicio para encontrarse
amigos, conocidos a los que no se los había visto en mucho tiempo. Era como si
con la persona que menos te imaginabas, justo te ibas a encontrar en ese
camino. Pero eso era bueno, a diferencia del ambiente del bus, esta ves si se
podía ver a las personas caminando juntas y conversando.
La amabilidad también se hacía presente en esta
aventura, por parte de las personas que tenían un paraguas e invitaban a los
que no, a no mojarse y de paso entablar alguna conversación.
Por otra parte, los jóvenes estudiantes de colegios,
aprovechaba estas circunstancias para caminar jugando con la lluvia, mojándose
unos a otros, persiguiendo los hombres a las mujeres para que de forma
intencional cayeran en algún charco de agua mezclada con lodo, total ya estaban
empapados de pies a cabeza.
Al otro lado del camino, la historia es la misma
Una ves completada la travesía, al otro extremo del
puente las cosas eran iguales. La misma o mayor cantidad de vehículos apilados
en la calle esperando la reanudación del tráfico para poder pasar.
Las personas empezando a bajarse de los buses, los
vendedores ambulantes, los policías y uno que otro curioso hacían el mismo
trajín que las personas que venían del otro extremo y para mañana esta historia
será una mas contada en los buses o en los noticieros de los medios de
comunicación.

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