viernes, 17 de mayo de 2013

INOCENCIA PERDIDA



 Los recuerdos aun rondan en mi mente a pesar de los años. Lo recuerdo bien, fue una tarde después de salir de la escuela. Yo salía de clases como cualquier otro día, después de la larga jornada de cuadernos, los juegos con mis compañeros me dejaban siempre sudoroso y cansado y fue ahí cuando tuve mi primer rose contigo. Yo era un inocente niño que solo quería apaciguar mi desenfrenada locura con cualquier cosa, tu tan deliciosa pero al mismo tiempo tan perjudicial para mi, claro eso me le había advertido mi madre que siempre me decía que tu eras mala influencia para mi y que no me llevarías a ningún lado bueno.

En fin, estabas en todos lados, en la escuela, en la calle e incluso en mi propio hogar. Pero eso día estabas como siempre esperándome a la salida de la escuela. Obtenerte no era tan fácil, tenias cierto precio que a toda costa sin importarme que me quedara sin toda mi colación, invertía cada día en ti. Mis compañeros al igual que yo te tenían ganas, pero no, tú eras solo para mi, no pensaba compartirte con nadie así que sin que nadie me vea me acerque lentamente a ti, te tomé con una mano, mientras que con la otra te partía con un cuchillo, tal vez te dolió, porque vi cómo un par de lagrimas brotaban cuando te penetraba con el cuchillo muy afilado, la gente nos quedaba viendo raro, nunca habían visto a un niño con esa mirada de loco clavada en ti, pero antes de comenzar a rosar mis labios en tu cuerpo tenía que ponerte un polvo blanco, eso hacía mucho más placentero aquel encuentro, así que lo puse en tu cuerpo y comencé a chupar todo tu cuerpo, me sentía como en las nubes, hacía unas muecas tan graciosas cuando te chupaba, estaba muy claro que me volví adicto a ti.

Bueno esa fue la primera vez que chupe un limón con sal, casi ya no lo hago mucho, pero cuando puedo me siento totalmente relajado…