En
fin, estabas en todos lados, en la escuela, en la calle e incluso en mi propio
hogar. Pero eso día estabas como siempre esperándome a la salida de la escuela.
Obtenerte no era tan fácil, tenias cierto precio que a toda costa sin
importarme que me quedara sin toda mi colación, invertía cada día en ti. Mis
compañeros al igual que yo te tenían ganas, pero no, tú eras solo para mi, no
pensaba compartirte con nadie así que sin que nadie me vea me acerque
lentamente a ti, te tomé con una mano, mientras que con la otra te partía con
un cuchillo, tal vez te dolió, porque vi cómo un par de lagrimas brotaban
cuando te penetraba con el cuchillo muy afilado, la gente nos quedaba viendo
raro, nunca habían visto a un niño con esa mirada de loco clavada en ti, pero
antes de comenzar a rosar mis labios en tu cuerpo tenía que ponerte un polvo
blanco, eso hacía mucho más placentero aquel encuentro, así que lo puse en tu
cuerpo y comencé a chupar todo tu cuerpo, me sentía como en las nubes, hacía
unas muecas tan graciosas cuando te chupaba, estaba muy claro que me volví
adicto a ti.
Bueno
esa fue la primera vez que chupe un limón con sal, casi ya no lo hago mucho,
pero cuando puedo me siento totalmente relajado…
